lunes, 16 de marzo de 2026

TEXTO DEL XXIX PREGÓN DE LA COFRADÍA PRONUNCIADO EL SÁBADO 7 DE MARZO DE 2025

 



Con túnica blanca impoluta,

Con fajín granate,

Con el capillo puesto,

Con sandalia,

Calceta de estreno,

Papeleta de sitio en mano,

Con medalla de la Hermandad

Al cuello,

Camino al guardapasos,

por el recorrido más corto

como ha sido ordenado.

 

Con paso firme y sereno,

Me cruzo con otros nazarenos,

Con los bolsillos llenos de caramelos.

Preparada para otra tarde

De Miércoles Santo.

 

Me adentro en el guardapasos

Y brotan los recuerdos,

Son muchos años

A vuestro lado.

 

Difícil contener la emoción,

Mariposas en el estómago,

Nudo en la garganta,

Ya es, Miércoles Santo.




Empiezan los abrazos,

Y la frase más escuchada,

Buena estación de penitencia,

Hermanos.

 

Con cirio blanco

Para ser portado,

Buscas tu tramo

Ves a los de siempre,

Ves a tus hermanos,

Los del último tramo,

Acompañando una vez más,

A nuestro amado.

 

Mimado, por unos ángeles

Que se hacen llamar

Costaleros,

Que con cada levantá

Te suben al cielo.

 

Para bendecir la ciudad,

Con un paso dorado,

Al que llaman barco,

Con llamador

De la Puerta de Toledo,

Con dos sayones

Y romano a caballo.

 

Y la Virgen del Consuelo,

En un paso de palio

Plata y grana,

Con un exquisito

Exorno floral.

 



Frente a su hijo,

Esperando

Los primeros toques de

Martillo,

Estrenando

Manto bordado,

Con ese hoyuelo

En la barbilla,

Que le dio

Ramos Corona,

Para llenar la

Ciudad de Consuelo,

Tan necesario

En estos tiempos.

 

Párroco de Santo Tomás y Consiliario de nuestra Hermandad.

Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Ilustre, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Bondad y María Santísima del Consuelo.

Hermanos Mayores y Juntas de Gobierno de diferentes Hermandades y Cofradías.

Cofrades, hermanos y amigos todos…




En primer lugar, quiero agradecer a mi presentador, Alejandro, hermano, infinitas gracias, quien mejor que tú, que tienes magnifico don de la palabra,  que eres experto pregonero, habiendo dado el magno pregón de la Semana Santa de Ciudad Real, y hace justo 20 años que diste este pregón, siendo también exaltador de la  Navidad y de la Virgen del Prado, que me conoces desde hace años, caminando junto al Señor todos los Miércoles Santo, por el que sientes tanto amor como yo por ÉL, gracias por ayudarme a darle forma a este pregón.

Dar las gracias a Emilio, hermano mayor de nuestra hermandad y a toda la junta de gobierno, gracias por nombrarme pregonera, para mí es un regalo, será un día que guardaré en la memoria y en el corazón para siempre.

Tenía muy claro a quién iba a ir dedicado, a mis padres, Amelia y Eloy, los que me han dado la vida, los que no se rindieron, cuando los médicos me daban por perdida con poco más de un año de vida, y estuvieron conmigo durante los meses que estuve ingresada en un hospital en Madrid.

Mi madre, la que metió el gusanillo de la semana santa en el cuerpo, la que me llevaba en silla de ruedas, durante años, en los que no me podía valer por mí misma.

La que me animó y me decía que tuviera fe, que algún día todo iba a pasar.

Y ahora, soy yo la que la cuido a ella, en su larga enfermedad.

Gracias por tanto os quiero mucho.

Dedicado también, a los nazarenos de luz en general, parte fundamental de cualquier estación de penitencia.

Pero especialmente, a los nazarenos del 4º tramo del paso de misterio, de mi querida cofradía, tramo al que pertenezco.

Siendo los incondicionales del Señor, nazarenos que siempre que la salud se lo permite caminan a su lado, algunos de ellos por diferentes motivos han tenido que dejar el tramo y ocupar otro puesto, con un cetro o alguna insignia, pero siempre serán sus fieles seguidores, los que alumbren su camino, vayan en el tramo que vayan, ya que lo llevan en el corazón.

Siendo estos: Antonio Coll, Antonio Señas, Luis Mazuelas, José Luis Jaramillo, Manuel Gutiérrez Aragón, Alejandro Simón, y Mari Carmen Abenza.

Hermanos, un honor, compartir noches de Miércoles Santo con vosotros, acompañando a nuestro querido Jesús de la Bondad por las calles de Ciudad Real

A todos ellos, va dedicado este humilde pregón.




Un martes 14 de octubre, sonó el teléfono, era Emilio, nuestro hermano mayor, después de una breve conversación, me dijo, la Junta de Gobierno de la Cofradía quiere hacerte un encargo, y yo pensé, ¿un encargo para mí?, y como, en ese momento, estaba en la tienda, me acababan de encargar un jersey tejido para un bebé, en ese breve espacio de tiempo, me veía haciendo el escudo de la hermandad a ganchillo, ¿Qué otro encargo podría ser?

Y entonces, me dijo, has sido propuesta, para encargarte el pregón de nuestra corporación nazarena, para la próxima semana santa, y la verdad me quede sin palabras.

Le dije que necesitaba unos días para pensar, que me había pillado muy de sorpresa.

Esa noche os confieso, estaba nerviosa, pero ya me venían a la mente, recuerdos, palabras para escribir, no pude casi conciliar el sueño.

Y al día siguiente, día de Santa Teresa de Jesús, recordé su cita más conocida, cita que me ha acompañado siempre, ya que tengo la suerte de tener a las Madres Carmelitas de vecinas.

“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene, nada le falta: solo Dios basta”

Realmente, solo necesité un día para dar el sí, y esa misma mañana llamé a Emilio, y le dije que aceptaba el encargo, con respeto, emocionada y con ilusión.

Son muchos los hermanos y cofrades que han dado este pregón, pero quiero desde aquí dar las gracias a Prado, tuvo la valentía de ser la primera mujer pregonera de La Flagelación, haciendo historia.

Prado, siempre dispuesta a ayudar a los demás, con una sonrisa en la cara, siempre tienes una palabra amable. Fuiste la primera persona a la que acudí, cuando empecé a escribir sobre nuestra Madre, la Virgen del Consuelo, y con tanto cariño me resolviste dudas, tú que tanto la quieres y sabes tantos detalles sobre ELLA, también me disté muy buenos consejos para escribir este pregón.




Pido disculpas, si no es un pregón al uso, ya que soy inexperta en el arte de pregonar, pero os aseguro, que está escrito con el corazón.

Y aquí estoy, ocupando este atril, este pequeño balcón, para pronunciar el vigesimonoveno pregón de nuestra cofradía.

Siendo la tercera mujer, y de ellas la más joven en tener este honor y privilegio.

Alabo a la Junta de Gobierno, por proponer la alternancia entre hombres y mujeres, espero en un futuro ver a más hermanas aceptando este encargo.

Cabezarados, tierra de olivares, de campo de cereales, de tierras negras, volcánicas, de la laguna de los Garbanzos, el Rubial, el Majuelo, el Castellar, los mejores recuerdos de la infancia son allí, es mi lugar seguro, mi sitio favorito, el que me da paz, y el que seguro será mi final, en realidad pueblo natal de mi madre.

Situado en la provincia de Ciudad Real, entre los montes de Toledo y el Valle de Alcudia, enclavado en el Cerro de las Cabezas, de donde viene su nombre.

Es uno de esos lugares de nuestra región que aún conserva rollo jurisdiccional.

En la década de los años 30 fue destruido, guardando los vecinos las inmensas piedras en sus casas.

Mis abuelos y mi tío Tirso, me han contado esta historia innumerables veces, guardando ellos mismos algunas de las piedras, a buen recaudo durante décadas, hasta el año 1982 cuando el puzzle se volvió a juntar para brillar hoy en todo su esplendor.

Y es en esta villa, donde atesoro mis primeros recuerdos de Semana Santa, donde mi abuela, junto a mi madre, tías y vecinas me llevaron a mis primeras procesiones.

El Jueves Santo procesiona, una dolorosa y el nazareno, que curiosamente es una talla que fue encargada por la comisión Pro semana santa de Ciudad Real y fue entregada a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la capital, para sustituir al que había sido destruida tras la guerra.




Procesionó en la capital, solamente el Domingo de Pasión y Viernes Santo de 1942, la talla no fue del agrado de por aquel entonces párroco de San Pedro, y el entonces coadjutor de la parroquia, natural de Cabezarados, donó la imagen a la misma, recibiendo culto desde ese momento en el pequeño municipio.

Pero lo que recuerdo con gran emoción, era la procesión del resucitado, como una niña con juguetes nuevos.

Al contrario que en la mayoría de localidades, en mi pueblo se realiza a medianoche del sábado al domingo, siendo muy peculiar.

Por un lado, las mujeres llevan en andas a la Virgen y por otro lado los hombres al Resucitado, pero por calles paralelas, encontrándose en la Calle Ancha, una de las principales del pueblo, pero no lo llevan a paso de procesión, ni con música, si no literalmente corriendo, para ver quien llega primero.

Y hablar de Cabezarados es hablar de su patrón San Pantaleón, “el médico de cuerpos y almas”, es uno de los santos más queridos de la iglesia. Su figura une la ciencia y la fe, la curación y el testimonio, recordándonos que toda vocación cuando se vive con amor, se convierte en servicio a Dios.

Toda esa fe, devoción y amor por el patrón de mi pueblo fue transmitida por mi abuela Emilia, mi tía Eustaquia y mi madre.

El año pasado tuve el privilegio de ser Hermana Mayor de la Hermandad de San Pantaleón y Nuestra Señora de Finibusterre, junto a mi tía Manuela, que fue dama de honor.

Hermandad de la que soy hermana desde el año 86, año en el que se creó, manteniendo viva una tradición que lleva décadas.




Ciudad Real tierra de Alfonso X el Sabio, del Quijote, del pintor López Villaseñor, de Hernán Pérez del Pulgar, tierra que me vio nacer, casualidad, quizás el destino, nací el mismo año que se creó mi querida Hermandad de la Flagelación.

De los primeros recuerdos que tengo de la semana santa de Ciudad Real es sin duda, el barrio del Pilar, y su parroquia, donde fuimos bautizados mi hermano y yo, a los pies de Nuestra Señora de la Esperanza.

Cuando éramos pequeños a menudo íbamos a visitarla, mi hermano Eloy creó un gran vínculo con ella, y cuando tenía apenas 7 años se hizo hermano.

A mí, sin embargo, la imagen de la Esperanza me encantaba, siempre me había parecido preciosa, me llamaba mucho la atención su larguísimo manto bordado en terciopelo verde y oro, pero no sentía algo especial por el que hacerme hermana.

Era apenas una niña de 10 años y siempre pensaba que al igual que mi familia materna tenían tal devoción por San Pantaleón y mi hermano, con lo pequeño que era tenía esa admiración y devoción por la Virgen de la Esperanza, porque yo no sentía lo mismo, por otra imagen u hermandad.

Y llegó la Semana Santa de 1994, una tarde de primavera dando un paseo de casualidad nos encontramos con una procesión.

Era un pequeño cortejo de nazarenos, vestían túnica blanca y fajín granate.

A mí siempre me habían llamado la atención las túnicas con capa y que fueran coloridas y esta era todo lo contrario.

Recuerdo perfectamente que estábamos en la Calle Elisa Cendreros esquina con la Calle Jacinto.

Y de repente, vi doblar la esquina, en eso momento no sabía ni lo que era una revirá, y apareció un paso caoba a costal, con la figura de un Cristo en solitario, iba atado a una columna, y no sé qué pasó dentro de mí, pero caí rendida ante él.

Si os soy sincera, no recuerdo más de la procesión, no recuerdo ni la música, ni siquiera el paso de palio, me quedé pensado en ese Cristo, en su cara, en su mirada, en su dolor y supe que lo había encontrado.

No sabía cómo se llamaba, tampoco que hermandad era, ni siquiera si llevaba tiempo o no procesionando, pero me daba igual, lo único que sabía era que la siguiente Semana Santa, quería caminar a su lado.




Al contrario que muchos de los hermanos aquí presentes, tenían un familiar o gran parte de su familia pertenecían a la misma Hermandad, yo no conocía a nadie, pero mi madre Amelia, periodista durante muchos años en Radio Nacional de España en Ciudad Real, conocía mucha gente del mundo cofrade, ya que hacía entrevistas y programas de actualidad.

Al acabar la Semana Santa, cuando volvimos del pueblo, le insistí, que buscara el número del hermano mayor, o la forma de hacerme hermana, en aquella época recordar que no había móviles, ni internet y era más complicado que ahora, así que tiró de contactos.

Y a los pocos días, cuando aún no había acabado el mes de marzo, ya era hermana, y le pude poner nombre a ese Cristo que había visto una tarde de Miércoles Santo, Jesús de la Bondad, y recordé su mirada, al que yo cariñosamente siempre he llamado MI CRISTO, y ya sabía cómo se llamaba mi hermandad, de la Flagelación.

Poco a poco fui recibiendo boletines, ya sabía dónde estaban las imágenes para poder ir a visitarlos e iba conociendo su pequeña pero emotiva historia.

Pasaron los meses y pronto paso el verano, conocí a Emilio, que ya era Hermano Mayor y a Alfredo que estaba en la junta de gobierno, en aquella época ambos tenían poco más de 25 años.

Me tenía que hacer la túnica y que mejor sitio que la sastrería, que los padres de Alfredo, tenían en la Calle Toledo, recuerdo pasar a la sastrería, al fondo  había una habitación donde Alfredo padre hacia todos sus trabajos, cariñoso y divertido nos tomó medidas, y apuntó de que Hermandad era la túnica que tenía que hacer, mi hermano le dijo que de la Virgen de la Esperanza y yo de la Flagelación, y me dijo,” de esa es mi hijo, estos chicos, están locos hacer una hermandad ahora en estos tiempos!”

Y así es como me hice hermana, contando los días para que llegará un nuevo Miércoles Santo y poder acompañar a ese CRISTO que me cautivó.




Te conocí siendo una niña

Una tarde de primavera,

Ibas en solitario

En un paso caoba y plata,

Con 4 faroles forjados

Que alumbraban tu camino,

Cruzando las calles del barrio de Santiago,

Mecido por tus costaleros

Ibas flagelado.

 

32 primaveras

Caminando a tu vera,

Cuantos años a tu lado

Cuantos momentos vividos,

Cuanto contigo he llorado

Cuanto me has consolado,

Cuanto tú me has dado.

 

Orgullo de nazarena,

El haberte acompañado

Cada tarde de Miércoles Santo.

 

Gracias a ti,

Otra familia he ganado

Mi guía,

Mi amigo,

En los momentos más duros

Siempre has estado a mi lado,

Cuidándome con mimo

Todos estos años.

 

Mi Cristo,

A una columna está atado,

Con sus manos entrelazadas

Soportando latigazos.

 

Con tres potencias en el cráneo,

Con mirada serena,

Con el torso desnudo,

Con un pie adelantado

Camino hacia el calvario.

 



Primero en cruzar

El pasaje mercedario,

Donde tu cuadrilla,

Te regalo un azulejo,

Que dice,

“Tú fuiste pionera en tornar,

La fría tiniebla

De este pasaje,

En cálida luz de bondad”.

 

Donde las monjitas

Te cantan cada año,

Donde el gentío se agolpa

Para ver tu paso,

Donde la bulla comienza

Cada Miércoles Santo.



Flagelación, según la Real Academia Española de la lengua, significa acción de flagelar, y flagelar, significa, maltratar con azotes.

Y ese el nombre que eligieron para nuestra querida Hermandad, como dije al principio, casualidad o quizás el destino nací el mismo año que se fundó en 1983.

En la semana santa de nuestra ciudad había diferentes hermandades, pero ninguna que ocupara ese pasaje bíblico, y tampoco ninguna que hiciera su estación de penitencia en Miércoles Santo.

No os voy contar como fue la flagelación de Jesucristo, ya que es por todos conocido, que se llevó a cabo por el método de los romanos y no por el método de los judíos, y que parte de la columna admitida por la iglesia se encuentra en Santa Prassede, en Roma.

Hablando de la ciudad eterna, seguro que muchos de los aquí presentes habéis paseado por sus calles.

El día que fuimos al Vaticano, al volver bajamos andando hacia el puente de San Angelo, magnifico puente peatonal cuya escenografía es obra de Bernini, en la parte izquierda del puente, esta San Pedro y en la derecha San Pablo, los santos patronos de Roma.

Detrás de los dos santos, cinco ángeles de mármol a cada lado, cada uno portando unos de los instrumentos de la pasión de Cristo, que nos acompañaran durante la travesía por el puente.

Los ángeles fueron diseñados por Bernini, pero casi todos realizados por sus discípulos.

Los elementos de la pasión que cada uno sostienen son: el flagelo, la corona de espinas, la túnica, el titulo INRI, y la esponja, todos estos en el lado izquierdo, detrás de San Pedro. En el lado derecho, detrás de San Pablo, tenemos: la columna de la flagelación, el velo de la Verónica, los clavos, la cruz y la lanza.

El primer ángel en el lado derecho, porta una réplica de la columna de la flagelación, y una inscripción “mi trono está en la columna”.




Y el primer ángel en el lado izquierdo, muestra el látigo o flagelo con el que se azoto a Jesús, y una inscripción “estoy listo para el azote”.

Os animó, si vais y paseáis por ese puente os fijéis en el detalle, ya que me a mí me hizo ilusión.

Buscando información sobre esculturas sobre la flagelación, averigüe la existencia de dos ángeles de madera de roble, uno de ellos porta la columna de la flagelación con las cuerdas para los azotes, pueden verse en el Museo de Bellas Artes de Lyon, fechados en la mitad del S.XV y fueron un regalo de la Marquesa Arconati-Visconti en 1916.

En el arte de la pintura también encontramos diferentes obras que tratan el tema de la flagelación, de Piero della Francesca, Caravaggio, Sebastiano del Piombo o Rubens.

Estas obras no solo son destacadas por su maestría técnica, sino también por la forma en que cada artista interpreta el dolor y el sacrificio de Jesús, ofreciendo diferentes perspectivas sobre un episodio central en la fe cristiana.

Hablando del sufrimiento de Jesús, cuando el pasado enero ocurrió el trágico accidente de Adamuz, ya tenía terminado el pregón.

Pero no podía parar de pensar, que cuando se produce un suceso de esa magnitud, nos preguntamos, ¿Dónde está Dios?

Y quizás la respuesta, no sea en donde, si no en quien.

Dios estuvo en cada persona que corrió a ayudar sin pensar.

En cada voluntario que ayudo a un pasajero herido a salir del tren.

En Julio, ese joven de tan solo 16 años, que se puso al servicio de los heridos.

En ese guardia civil que acompañó a esa niña asustada de 6 años.

Pudimos ver bondad y consuelo, en cada uno de ellos.

Porque Dios no siempre puede calmar la tormenta, pero se hace presente a través de personas que ayudan y aman sin medida.

 



Una figura esencial en nuestra hermandad fue D. Eugenio Sánchez Vega, en 1992 nos acogió en este templo, año en el que se bendijo la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Bondad.

Consiliario Honorario Perpetuo de nuestra hermandad desde el año 1999, en el año 2000 fue nombrado ciudadano ejemplar, en 2002 se inauguró una calle con su nombre a las espaldas de donde hoy nos encontramos, siendo pregonero en 2003.

Pero D. Eugenio entró en mi vida años antes, siendo compañero de trabajo y amigo de mi madre, colaborando en la entonces Radio Cadena Española y más tarde en Radio Nacional de España, son muchas las anécdotas que me han contado sobre él en la radio.

Y así, poco a poco fuimos haciendo historia, fuimos pioneros en tener casa hermandad en el año 1992, situada en la Calle Goya y actualmente en la Calle Antonio Blázquez.

Pioneros en incorporar el Pasaje de la Merced a los itinerarios de la Semana Santa en 1992, pasaje que actualmente se ha convertido en un lugar especial para la semana santa de la capital.

Pioneros en poseer libro de reglas en 1996, y que poco a poco fueron incorporando más hermandades y cofradías.

En 2006 nuestro hermano mayor Emilio, en ese momento presidente de la asociación de cofradías, consiguió la Declaración de Interés Turístico Nacional, cumpliéndose este año el vigésimo aniversario, un hecho histórico para nuestra ciudad, gracias desde aquí Emilio, por todo lo que has hecho por la semana santa de Ciudad Real y por esta hermandad.

 



Nunca había pensado ser tu pregonera,

El orgullo que siento enorme es,

La satisfacción aún más,

¿Seré digna de pronunciar estas palabras?

Luego pensé,

Cuando las palabras brotan del corazón,

Ay amigo,

A ese no se le puede engañar,

Casi se escriben solas.

 

Comencé siendo una niña

Y hoy este atril me acompaña,

Para pronunciar este pregón

Escrito con el alma.

 

Me acompañan los hermanos,

Me acompañan amigos,

Me acompañan familiares,

Me acompañan nuestros titulares

Que nunca me sueltan de la mano.

 

Como pasa la vida

Como pasan los años,

Pero siempre a vuestro lado

 

Cofradía humilde,

Cofradía de barrio,

Flagelación es casa,

Es refugio,

Es Bondad

Y es Consuelo.




Es ver caras conocidas

Es ver amigos,

Son noches de bar entre hermanos,

De esas que llegas a las 10

Y marchas a las 4,

Escuchando vivencias,

Anécdotas,

Problemas de los hermanos.

Lugar donde siempre

Te sientes acompañado.

 

Casa hermandad es museo,

donde en cada cuadro

brota un recuerdo,

y cada Miércoles Santo,

cuando la Hermandad sale a la calle

y se hace cofradía,

ahí ya es un sueño.

Citando al Papa Francisco, en las Jornadas Mundiales de la Juventud 2023 celebradas en Portugal, “tengan, la valentía de sustituir los miedos por los sueños, no sean administradores de miedos, si no emprendedores de sueños”, y es que, en la flagelación, siempre hemos sido unos soñadores, soñamos despiertos.




Soñábamos con tener un paso de misterio que fuera un barco, y se hizo realizad en el año 2003, también soñábamos que ese paso estuviera tallado por completo y se hizo realidad en el año 2021, dejándonos sin palabras de tanta belleza. Pero el sueño no quedó ahí, soñábamos con que ese barco se convirtiera en dorado, como un lingote de oro, y en ellos estamos.

Imaginaros cruzar el Pasaje de la Merced, con ese barco, completamente dorado, con un nutrido cortejo de nazarenos abriendo paso, eso sería lo más parecido al cielo en la tierra.

Y para nuestra MADRE, la Virgen del Consuelo, soñábamos con tener unas bambalinas bordadas y desde el 2022, ya tenemos la delantera, y este año estrenará manto bordado, lucirá aún si cabe más guapa.

Pero el sueño más ambicioso que tenemos es salir de nuestro barrio, hacer una capilla donde ponga, FLAGELACIÓN, y recorrer las calles de Pio XII, como hicimos en la procesión extraordinaria de 2017, pero esta vez con nazarenos y con la Virgen del Consuelo, y cruzar el parque de Gasset una tarde de primavera…como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, y de momento, soñar es gratis, así que hermanos, sigamos soñando.

Cuando me puse a escribir sobre nuestra Madre, la Virgen del Consuelo, a las primeras que llamé fue a Prado y a Alfonsa.

Prado me contó, historias y significados de los broches y adornos que lleva nuestra titular, y todo lo referente a la vestimenta de la misma, ya que estuvo en el grupo de camarería durante años.




Y Alfonsa, sobre sus orígenes, cuando la imagen de la Virgen llegó a nuestra ciudad.

En 1990 recibía culto en la calle Estrella, en una casa del que más tarde sería Hermano Mayor Honorario, José Luis Martínez Aragón.

Según me ha contado Alfonsa, la tenían en una habitación, la cual adecentaban, barrían y ponían flores todos los días, un grupo de 5 o 6 mujeres. Se reunían todos los miércoles, sobre las 6 de la tarde para rezar el rosario, Alfonsa, entre risas, me decía, que pocos hombres iban, pero cuando iban se ponían detrás de pie, también decía que la Virgen solo tenía un terno, con un manto azul cielo y una diadema de estrellas.

Ahora como dice Prado, tiene un armario entero, lleno de sayas, mangas, puñetas, tocados, enaguas, y fajín.

Mucho ha cambiado, desde que le rendían culto en esa casa de la calle Estrella, y de cuando salió en su primera salida procesional en 1991, sin palio.

Quiero dar las gracias a todas las que alguna vez han formado o forman parte del grupo de camarería, entre otras Prado Alcázar, Prado González, Chon, María, Ana, Cinthia, Celia, Tania y a su actual vestidor Toni, gracias por tenerla siempre tan guapa, aunque ELLA ya es preciosa.

Uno de los grandes sueños que tenía esta hermandad, era que la Virgen tuviera un manto de salida bordado, y este año lo vamos a ver cumplido.

Con un diseño que tiene un gran significado para la hermandad, el corazón de San Agustín por la advocación del Consuelo, la azucena y la sierra de San José por el miércoles, 12 estrellas por los 12 apóstoles, 1 estrella en plata por Santa Beatriz de Silva, la columna con los flagelos, la mitra y el báculo de Santo Tomás de Villanueva por esta parroquia y un barquito que simboliza a María como madre de la iglesia.

Si Dios quiere, el próximo miércoles santo veremos a nuestra titular, la Virgen del Consuelo, luciendo ese espléndido manto, que seguro será la gran novedad de la semana santa de la capital este año.




Ya está la Virgen en la calle

Repartiendo Consuelo,

Vestida de grana y oro

Lleva un cortejo de ensueño,

Los fieles en la calle

A su paso emocionados,

Ver tu carita de terciopelo

La ciudad está esperando.

 

Bajo el dosel de tu palio,

A la llamada del martillo

Tus hermanos costaleros,

Para mecerte por las calles

Para bailarte rezando,

En la Puerta de la Umbría,

La Soledad está esperando,

Para hacerte un saludo

Como de antaño.

 

A tu paso por las tribunas

Se levantan los fieles,

Exclamando

¡Que belleza la Reina de Santo Tomás!

¡Que belleza la Reina del Miércoles Santo!

 

Con tocado de estreno

Regalo de tus hermanos,

Engalanada para la ocasión

Cada Miércoles Santo.

 



Con 3 amapolas

Y puñal en el pecho,

Con reliquia de Santo Tomás

En la peana,

Con imagen de la Inmaculada,

Con toca de sobremanto,

Con medalla de la ciudad,

Con broche del Espíritu Santo.

 

Con cinco lágrimas en el rostro,

Con tu manto bordado,

Con un techo de palio

De la Virgen del Prado.

 

Con dos faroles de cola

Que alumbran tu manto,

Con 12 varales de plata

Que sujetan tu palio,

Con bambalinas bordadas,

Rezando,

Consuelo de los afligidos

Ruega por nosotros,

Que pediremos protección

Siempre bajo tu manto

 



En mi familia siempre se ha querido mucho a la Virgen, en sus diferentes advocaciones, pero, al fin y al cabo, nuestra MADRE.

Mi bisabuelo Julián, tenía gran devoción por la Inmaculada Concepción, abriendo una fábrica de aceite en los años 40 y poniéndole ese nombre, también adquirió una talla de la misma en Madrid, que hoy tiene mi tía Manuela en su casa del pueblo.  

Mi abuela Emilia, era muy devota de Santa Lucía por una enfermedad que tuvo de la vista, y llevo su hábito durante muchos años, tanto es así, que se casó con él, fue su vestido de novia.

Mi madre, se hizo Carmelita Seglar hace poco más de 8 años, y eligió de apellido carmelita, Amelia de la Purísima Concepción, como homenaje a sus antepasados.

Y esto que os voy a contar ahora es, una de las partes que más me ha costado escribir del pregón.

En mayo de 2021, mi madre ya llevaba enferma, con un cáncer de pulmón en estadio 4, más de 3 años, estuvo ingresada en Madrid casi 2 meses, y volvió a ingresar aquí, el día de la Pandorga, día de la ofrenda a la Patrona.

Estaba muy grave, ingreso en estado catatónico, en ese momento, los médicos nos dijeron, que en plena ola de COVID si empeoraba aún más, no podrían hacer nada por ella, ya que no era candidata a UCI.

Y yo pensé, siempre podemos hacer algo más, rezar, recuerdo que llevé al hospital, las estampitas de nuestros titulares, la de la Virgen del Prado y la de San Pantaleón, y monté allí un pequeño altar, arriba del cabecero de la cama.

Escribí a Prado, para pedirle que rezarán por ella, y me dijo, no te preocupes, ya mismo nos ponemos a ello, ¿tiene tu madre pañuelo de la Virgen del Consuelo?, y le dije que no, te voy hacer llegar uno y se lo pones debajo de la almohada, y en unos días lo tenía en mis manos.

Estuvimos en el hospital, 3 semanas, nos dieron el alta, la víspera del día de la octava, y al día siguiente, día que la morena del Prado recorre las calles de Ciudad Real, la lleve ante ELLA

Yo sé que eso, fue cosa de la Virgen, sé que ELLA estuvo en esa habitación, dándonos la mano.




En los años que llevo de hermana, son muchos los miércoles santos que he vivido, unos más dulces y otros más amargos, como la vida misma.

En el año 1995, viví mi primera estación de penitencia, acompañando a nuestro padre Jesús de la Bondad, recuerdo ese día con cariño y nervios, y a Alfredo, que supongo sería diputado de tramo, y me preguntaba si estaba bien, si necesitaba algo. Gracias Alfredo por cuidarme tanto siempre.

Años después, la familia de la flagelación vivió una triste estación de penitencia, estando por correos, se nos comunicó el fallecimiento del padre de nuestro hermano mayor, íbamos tristes, abatidos, y creo recordar sin música hasta la entrada en el guardapasos.

En 2004, ante la amenaza de lluvia, se decidió hacer estación de penitencia, recuerdo ir por la calle Cuchillería, casi llegando a la Plaza Mayor, y empezó a diluviar, de una manera que parecía que habían abierto grifos en el cielo, Juan Luis Huertas Díaz, el capataz, que además era su última estación de penitencia ocupando ese cargo, con gran maestría resguardó el paso de misterio en los bajos del ayuntamiento.

 A la vuelta a toda prisa al guardapasos, los nazarenos guardamos filas y seguimos acompañando a nuestros titulares, en esos duros momentos es donde se ven los buenos cortejos y las buenas cofradías. 

Siempre había pensado que la peor pesadilla de un nazareno era la lluvia, pero pasé por unos años muy malos de salud, y entendí que la mayor pesadilla, era estar enfermo y no poder acompañar a nuestros titulares.

Los miércoles santos de 2014 a 2017, tuve que ver nuestra salida procesional, desde una silla de ruedas.

Cada nazareno tiene su lugar especial cuando realiza estación de penitencia, y yo me tenía que buscar uno para verlo, ya que no podía ir a los lugares que más me gustaban con la silla, y ese lugar fue, la esquina de la Virgen, lo convertí en mi lugar especial, durante esos años.




Recuerdo que cuando iban pasando los nazarenos de mi tramo, me iban dando la mano, anónimos para los fieles que la presenciaban, pero yo sabían quién era cada uno perfectamente.

Durante esos años viví un infierno, de hospitales, pruebas y operaciones, viví mi propio calvario, y siempre pensaba en nuestro Señor, todo lo que sufrió por nosotros, tantas veces que se caía y siempre se levantaba.

En febrero de 2014, estuve 7 horas en un quirófano, fue la operación más grave de todas, me tenían que poner un trasplante de tendón, era eso o más adelante perder la pierna, tenía miedo, pero sé que ÉL, estuvo conmigo en esos pasillos largos de hospital, en esos quirófanos que se sienten como témpanos de hielo, no me soltó de la mano, no me dejó sola ni un momento.

Cuando iba a revisiones a Madrid en el AVE, me encontraba a Pochu y a Jaramillo, y ambos siempre me daban ánimos, y me decían,” veras como el año que viene estás bien y puedes acompañarnos”.

Seguro que todos recordareis una fecha, sábado 16 de septiembre de 2017, salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, por el XXV aniversario de la bendición de su imagen, fecha para la historia de la Hermandad, fue un regalo de día, ese mismo año no había podido realizar estación de penitencia, y desde la hermandad se animó a acompañar a nuestro titular, y a las mujeres a vestir de mantilla.

Pero tenía un problema, el empeine roto por 3 partes, tenía mucho dolor físico y anímicamente no estaba bien, los médicos me habían mandado parches de anestesia para casos puntuales y ese día me los puse en el pie, para poder acompañar a nuestro titular, el amor a nuestro Cristo gano al dolor, y ese día me vestí de mantilla, y sorprendentemente pude acabar el recorrido.

Y pronto llegó el COVID, todos sabéis lo que paso, en 2020 mi madre en ese momento recibía tratamiento oncológico, en el hospital de día del Gregorio Marañón en Madrid, y el señor quiso que ese año, el miércoles santo 8 de abril,  lo pasáramos allí, estuvimos desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche en el hospital, haciendo otro tipo de penitencia, viendo bondad y consuelo, en los sanitarios que nos atendieron, ese día teníamos miedo, incertidumbre, pero en todo momento nos sentíamos protegidas por nuestros titulares.

También recuerdo que a las 7 de la tarde, hora de salida de nuestra estación de penitencia, la hermandad hizo un miércoles santo virtual, y fue poniendo en sus redes fotos de los lugares más emblemáticos y significativos, por los que tendríamos que estar pasando, si no hubiera sido por el estado de alarma y la situación que en ese momento vivíamos.

En 2021, el COVID aún estaba presente, pero se montó el altar más bello que han visto mis ojos, pudiendo por lo menos sentirlos en la cercanía otro miércoles santo más.

En 2024 llegó, lo más temido por una cofradía, la lluvia, fue la primera y única que vez que nuestra estación de penitencia fue suspendida con horas de antelación, y a las 7 de la tarde nos reunimos en el lugar de salida para rezar ante ellos.

Algunos de los hermanos, cada año se turnan para acompañar al Cristo o a la Virgen, yo tengo mucho amor por nuestra titular la Virgen del Consuelo, pero siento debilidad por nuestro Cristo, Pochu siempre me dice que nuestro Padre Jesús de la Bondad es mi tendón de Aquiles, y así es, es algo que no puedo explicar con palabras.

Muchos miércoles santos, pero todos y cada uno de ellos diferentes, especiales, ya sea por un motivo u otro, siempre acompañando al moreno de Santo Tomás, de mirada eterna y bondadosa, mirada de miércoles santo, la misma y diferente a la vez, esas vivencias intimas que vive cada cofrade, se guardan en el fondo del corazón para siempre.

 

Son las 7 de la tarde,

Se abren las puertas del guardapasos,

Multitud de fieles esperando,

Para ver al Señor de la Bondad

Por las calles de nuestra noble ciudad.

 

Con saludo en San pedro,

Enfilando cuchillería,

La plaza está esperando.

 

Y en la revirá de la calle Prado,

Esquina de la Virgen,

Camino al Camarín,

Para hacer un saludo,

A la patrona de la ciudad,

La morena del Prado.

 

En el pasaje de Merced,

Ya se agolpa la bulla,

Los ciriales abren camino.

 

Una nube de incienso a tu paso,

Una marcha especial sonando,

Una chicotá para el recuerdo,

Simplemente la Flagelación en la calle,

Una noche de Miércoles Santo.

 

Y pasando correos piensas,

Esto se va acabando,

Pero aún queda Santiago,

Donde las hermanas de Sor Ángela de la Cruz,

Te esperan con su canto.


 



Desde el convento de las terreras,

Cientos de fieles te siguen,

Por las callejuelas del barrio perchelero.

 

Y los nazarenos,

Con los pies cansados,

Con las manos frías,

Con el cirio mermado,

Con el corazón lleno,

Con emoción,

Con lágrimas en los ojos,

Llegamos al guardapasos.

 

Expectantes por ver,

La llegada de la Madre de Dios,

A la reina de nuestros corazones,

A la reina del Miércoles Santo,

La que lleva por nombre, Consuelo.

 

Cuando se encuentran,

Madre e hijo,

Sabes que la estación de penitencia

Ha terminado.

 

Solo queda esperar

A la primera luna llena de primavera,

Para volver a vivir,

Otro Miércoles Santo,

Soñado.



Y ahora que este pregón va llegando a su fin, quiero agradecer a todos los que de una manera u otra forman la hermandad, y hacen que el sueño de LA FLAGELACIÓN, el sueño del miércoles santo sea posible.

Citando a la Madre Teresa de Calcuta “a veces sentimos, que lo que hacemos es solo otra gota en el mar, pero el mar seria menos, si le faltara esa gota”.

En esa frase se resume mi hermandad, para poner una estación de penitencia en la calle hacen falta muchas personas, esfuerzo, trabajo y dedicación.

Desde priostía, camarería y vestidor, capataces, costaleros, diputados de tramo, nazarenos, el grupo joven, hasta el tramo de niños, todos y cada uno de ellos son necesarios y esenciales, para poner una cofradía como la nuestra en la calle.

A todos los hermanos, nos mueve la devoción y el amor por esta hermandad, y por nuestros titulares, y estoy convencida que nos cuidan tanto como nosotros los cuidamos a ellos.

Y desde aquí quiero animar, a todos los hermanos que van fuera de la estación de penitencia, siguiendo su recorrido con su medalla al cuello, disfrutándola en diferentes puntos de la ciudad, incluso a los costaleros que por motivos de salud o por edad dejan de serlo, vistan túnica nazarena, y acompañen a nuestros titulares, el día que para mí es el más bonito del año, eso sí que sería un sueño.


 

Cuando el próximo Miércoles Santo

1 de abril,

Las puertas del guardapasos,

Vuelvan a abrirse

Con puntualidad británica

Y asome la cruz de guía.

Y una marea blanca y grana

Inunde Ciudad Real,

Y la única lluvia que veamos

Sea la de pétalos de flores.

 

Y nuestros titulares

Repartan bondad y consuelo

Por sus calles,

Acaparen miradas,

Reciban plegarias.

 

Y cada calle,

Cada saludo,

Cada lugar especial,

Cada levantá,

Cada chicotá,

Cada sentimiento,

Cada lágrima…

Vuelvan a ser como la primera vez.

Hermanos vivamos lo soñado,

Y soñemos lo vivido,

que ya está aquí

el MIÉRCOLES SANTO.

HE DICHO